Ir al contenido principal

La doctrina del cerdo.

 

La doctrina del cerdo. 

            En una granja, un grupo de cerditos, pequeños y entristecidos, vivían bajo las órdenes del cerdo más grande y gordo. Debían callar cuando hablaba, caminar después de él y dar la mitad de su comida como dote para seguir en el corral.

—Pero aún tengo hambre —exclamó tembloroso un cerdito, entregando lo que quedaba en el plato.

—Si no me das tu alimento engordarás y terminarás en el matadero. Te estoy salvando de un horrible futuro —dijo el gran cerdo antes de engullir la comida del pequeño.

Un día, llegó un nuevo integrante al grupo, proveniente de una granja lejana, muy ajeno a la doctrina a la que estaban sometidos los cerditos.

—¿Por qué entregamos nuestra comida? —preguntó, cuando el gran cerdo pidió la mitad de su plato.

—Porque si no iremos al matadero —respondían los otros cerditos en coro.

—¿Por qué no podemos hablar entre nosotros?

—Porque si no iremos al matadero.

—¿Por qué no podemos caminar por nuestra cuenta?

—Porque si no iremos al matadero.

El nuevo cerdito, en poco tiempo, al igual que los demás, perdió todo su peso y entristecido casi no se movía.

El dueño al ver como sus pobres cerditos cada día desfallecían más y más por lo que el atribuía a una enfermedad misteriosa decidió sacrificar a los animales. Los condujo en fila al matadero donde, atados y confundidos, escucharon reír irónicamente al cerdo forajido. Que se lamento:

—¡Tanto hicimos por ese cerdo gordo que nos prometió salvarnos y, aun así, terminamos en el matadero!


Doriany


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Perderse para encontrarse

        Todos hemos perdido algo, un día tu lápiz favorito desaparece, te entristeces, lo buscas, y los buscas, pero no hay manera, esta perdido, tratas de seguir con otro lápiz por el momento y cada tanto te entristeces por el recuerdo del lápiz que perdiste, vuelves a buscar un poco aquí y allá, encuentras otras cosas en el proceso, otro lápiz perdido, una vieja carta, un gorro que adorabas, pero no encontraste lo que buscabas, pero, un día, aparece, sin buscarlo, sin mucho esfuerzo, como si siempre hubiera estado allí.      No es una metáfora para lo que tu crees, si no, mas bien una comparación de como sucede algo similar con nosotros mismos, con nuestra identidad, un día empiezas a sentirte extraño en tu piel y cuando te das cuenta, no sabes quien eres, ni quien quieres ser, ni a donde vas, todo la certeza que tenias sobre ti mismo desaparece y empiezas esta desesperada búsqueda de tu ser, esto en esencia, es absolutamente mucho mas complejo ...

Soñar

            Como escritor siempre te dicen que tienes que encontrar tu voz narrativa, pero a veces me pregunto cómo podría hallar esa voz, si a veces ni me reconozco en el espejo. Mis frases quedan huecas, incompletas y sin sentidos, no logro hallarme en esta vida menos logró encontrar esa voz narrativa que quisiera me sacara de la pobreza y cumpliera todos mis sueños. Aunque sí, exagero, no soy pobre gracias a Dios, pero se puede estar mejor claro que sí, pero vamos que ser escritor y millonario no son sinónimos, es casi una excepción de la regla tener dinero siendo escritor. Pero la parte de cumplir mis sueños no estaría mal, ver mi nombre en un pedazo de cartulina con colores y mis palabras impresas en un montón de hojas de papel me haría tan feliz.           Los sueños son sueños y las metas son metas, aún no sé cómo convertir mi sueño en una meta, en un mundo donde vivir de tus sueños es casi improbable, donde lo má...

¿Y de postre? Pulpo.

            El respirar dolía. Me había lanzado contra la pared como si fuera tan liviana como una pluma. Estaba un poco sorprendida. A primera vista parecía un gran muchacho y lo fue los primeros meses, atento, amoroso, muy interesado en conocerme y escucharme. Nuestra primera cita fue de ensueño, fuimos a cenar a un restaurante a la orilla del mar y terminamos mojándonos los pies en el agua. Allí, bajo la luna llena, su perfil era espectacular, su sonrisa se magnificaba y sus ojos, azules como el mismo cielo, me miraban directo al alma.           Pero imaginar que esos hermosos ojos azules ahora me miraban convertido en un pulpo de dos metros. Sí, se como suena. Pero es la vista que tengo frente a mí en este momento. Ocho largos tentáculos habían nacido de su espalda y levantaban su cuerpo varios centímetros del suelo. Su cara, como muerta, sin expresión alguna, de su boca entreabierta caía saliva y tenía los ojos deso...