Todos hemos perdido algo, un día tu lápiz favorito desaparece, te entristeces, lo buscas, y los buscas, pero no hay manera, esta perdido, tratas de seguir con otro lápiz por el momento y cada tanto te entristeces por el recuerdo del lápiz que perdiste, vuelves a buscar un poco aquí y allá, encuentras otras cosas en el proceso, otro lápiz perdido, una vieja carta, un gorro que adorabas, pero no encontraste lo que buscabas, pero, un día, aparece, sin buscarlo, sin mucho esfuerzo, como si siempre hubiera estado allí.
No es una metáfora para lo que tu crees, si no, mas bien una comparación de como sucede algo similar con nosotros mismos, con nuestra identidad, un día empiezas a sentirte extraño en tu piel y cuando te das cuenta, no sabes quien eres, ni quien quieres ser, ni a donde vas, todo la certeza que tenias sobre ti mismo desaparece y empiezas esta desesperada búsqueda de tu ser, esto en esencia, es absolutamente mucho mas complejo que perder un lápiz, pero, si es cierto que en esta búsqueda solemos encontrar otras cosas sobre nosotros mismos que se perdieron en el camino de nuestra vida, aquellas canciones que te marcaron de joven, ese viejo evento que de repente explica porque lloras siempre con el mismo tipo de películas.
Ahora, encontrarse, no es precisamente sencillo como encontrar un lápiz, porque he perdido y encontrado lápices cientos de veces pero sobre encontrarme a mi misma, parece una tarea un poco mas monumental, he tenido que hacer las paces con el hecho de que no lo hare mañana, ni en un mes, pues hay que cuestionarnos si la tarea del autoconocimiento es algo que alguna vez cesa o en el punto que te haces consciente de su importancia es algo que debemos llevar por el resto de nuestras vidas.
Especialmente, porque me pregunto si algún día podre decir, “Esta soy yo y este es mi camino”, con seguridad, sin dudarlo, me pregunto si se vera claro como el camino amarillo de Oz que siguió Dorothy, y aquí puedo decir que la única certeza que existe respecto a esto, es que para encontrarme algún día primero debo perderme, y podrá sonar trillado pero es cierto, no hay forma de encontrar lo que esta expuesto a simple vista, debemos aventurarnos en lugares inhóspitos y misteriosos para poder encontrar respuestas sobre nosotros mismos, para ir buscando las piezas que conforman este rompecabezas que es “el yo”, sin saber si algún día estará completo pero disfrutando el proceso y entendiendo que la esencialidad de encontrarnos es estar perdidos en primer lugar.
Por ello, me he entregado a la incertidumbre, cada día que encuentro un pedacito de quien soy, cada día que vuelvo a sentirme mas cómoda en mi piel mi camino parece volverse mas incierto y no puedo hacer por ahora mucho al respecto, trato de tomar las baldosas amarillas y ponerlas en la dirección que me gustaría pero al mismo tiempo vivo con el miedo de no saber si es la dirección que debo tomar, sin embargo, hacerlo con miedo es la única manera, el único camino a seguir es avanzar, perdidos, solos, emocionados y asustados, con la certeza que detrás de todo ello nos espera un buen futuro, porque nos toca construirlo.

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